El Pescado Blanco




Disfruta del pescado cuidando tu línea

Pescados de sabor intenso, ricos en proteínas y aminoácidos esenciales que,  además, contienen muy pocas grasas. Preparados con cocciones ligeras y guarniciones frescas serán la opción ideal para todas las edades y paladares.  


Pocas grasas con gran sabor

El pescado blanco debe su color pálido a un bajo contenido en grasas, lo que lo hace ideal para dietas de adelgazamiento. Su carne es firme, magra y de fácil digestión, por lo que está indicado para personas con problemas digestivos y para aquellas que estén recuperándose de alguna enfermedad.
 Como sabemos, el consumo habitual de pescado blanco es muy recomendable, ya uqe puede reducir los niveles de colesterol y prevenir las enfermedades cardiovasculares. En estos casos el modo más sano de consumirlo es cocido al vapor, al horno o asado.
 Podemos agrupar el pescado blanco en dos variedades básicas: El pescado blanco de mar (bacalao, abadejo, besuga, rape, lenguado, pescadilla y similares) y el de río (lucio, carpa y perca, entre otros). Todso tienen un valor nutritivo  similar, en especial el aporte de vitaminas del grupo B, pero los procedentes de aguas saladas son más valiosos debido a su alto contenido en yodo, mineral esencial para el correcto funcionamiento de las glándula tiroides.
También hay algunas variedades consideradas semigrasas, como el besugo, la merluza o la lubina, que contienen vitamina A.
  Si bien estos pescados pueden adquirirse durante todo el año, la mejor época para el rodaballo o la dorada -ambos semigrasos- es el otoño, porque su carne resulta más sabrosa.

  
                             El consumo habitual de pescado 
                          blanco es muy recomendable, ya que     
                          puede reducir los niveles de colesterol 
                      y prevenir las enfermedades cardiovasculares.
  

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