El dulce CHOCOLATE






Para los aztecas era un regalo de los dioses, y los mayas usaban las semillas como moneda. Como alimento también es una joya.



La semilla del cacao es el fruto de un árbol tropical llamado Theobroma cacao, cuyo origen se encuentra en América del Sur y que llegó a Europa de la mano de los conquistadores. De las semillas, una vez se han secado al sol, se obtienen la manteca, la pasta, el licor y el cacao en polvo.





CÓMO SE ELABORA

La receta base del chocolate es la mezcla de cacao, descascarillado o en pasta, azúcar y manteca de cacao. Para conseguir distintos sabores se le incorporan otros ingredientes: leche, frutos secos...






¿BLANCO O NEGRO?

La diferencia radica en que el primero se elabora con manteca de cacao (al menos un 20%), azúcar y leche; el negro carece de esta última, pero lleva cacao en un porcentaje mínimo del 50%. También se comercializan con proporciones superiores: 70%, 85% e incluso 99%.
Ambos deben mantenerse en un lugar seco y fresco, aunque no en el frigorífico. El negro se conserva más tiempo que el blanco.



SUS BENEFICIOS

Es un alimento muy energético, que debe consumirse con moderación, y aporta minerales (potasio, fósforo y magnesio). La presencia de los flavonoides favorece el flujo sanguíneo, lo que contribuye a mejorar la salud cardiovascular. Además, estimula la secreción de serotonina, hormona del bienestar, que eleva el estado de ánimo. Contiene antioxidantes que retrasan el envejecimiento celular y sustancias estimulantes (cafeína, teobromina), que aumentan la actividad intelectual y la resistencia a la fatiga. Recientes estudios han descubierto que sus grasas vegetales ayudan a  regular los niveles de colesterol y que la manteca hidrata y revitaliza la piel.





VALORES NUTRICIONALES por cada 100 gr de producto


  • Calorías: 519 
  • Hidratos de carbono: 43'6 gr
  • Fósforo: 411 mg
  • Potasio: 300 mg
  • Magnesio: 100 mg


Es un alimento energético, rico en hidratos de carbono y grasas. Las proteínas que proporciona no son bien asimiladas por el organismo.

Es fuente de minerales, sobretodo potasio, fósforo y magnesio. Contiene una pequeña cantidad de calcio, que aumenta en el caso del chocolate con leche, al igual que su aporte de proteínas.

Sus polifenoles previenen los trastornos cardiovasculares y estimulan las defensas.



EN LA COCINA, ESTRELLA DE POSTRES Y SALSAS

Su uso más tradicional y conocido se produce en la repostería, en la que se emplea para preparar diferentes dulces, como tartas, pasteles, bizcochos, etc. A todos ellos, una cobertura de chocolate les da un aspecto y un sabor inigualables. También es protagonista de otros postres: mousses, helados, batidos, cremas...

La fondue de chocolate es otra típica forma de consumirlo. Fresas, manzanas, peras, naranjas, plátanos, melocotones, uvas... Cualquier fruta impregnada en chocolate caliente constituye toda una delicia para el paladar. También se toma con trocitos de bizcocho.

En cuanto a los platos salados, las salsas de chocolate acompañan  muy bien a las carnes y las aves, especialmente las de caza, como la perdiz o el jabalí; el toque dulce aportado por este ingrediente suaviza su fuerte sabor.

Es la estrella de la presentación de cualquier postre: basta con regarlo con unas gotas o un cordón de chocolate fundido. O espolvorearlo con chocolate rallado.

FUENTE texto e imagen: Lecturas - Cocina fácil






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